Lo que debes saber al reservar un hotel

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Reservar hoteles es una parte clave de la planeación de un viaje. Cualquiera que sea tu presupuesto, un hotel u hostal puede ser la diferencia entre una experiencia mala y una asombrosa a donde sea que vayas. Hay un hotel para cada viajero y cada día es más fácil encontrar el correcto para ti.

Lo primero es saber en qué parte de nuestro destino querremos pasar más tiempo. Si tu preferencia es el ecoturismo, hoteles a las afueras con actividades al aire libre serán lo ideal. Busca hoteles más céntricos si lo que esperas es una ajetreada vida nocturna y los mejores restaurantes.

En la era de las redes sociales, reservar hoteles se ha facilitado muchísimo. Ya no solo puedes hacerlo por teléfono, e-mail o a través de su página web, (¡hay hoteles y hostales que ni siquiera tienen página web!) ahora la mayoría están fácilmente disponibles para reservar en facebook. Resulta muy práctico pues ahí mismo puedes mandarles mensajes, ver fotos, reseñas de otros huéspedes y sugerencias de lugares cercanos para visitar.

También hay páginas web especializadas en encontrar las mejores ofertas para ti. Hoteles.com es una de ellas. Solo tienes que ingresar tu destino y las fechas de tu viaje y podrás elegir entre una gran variedad de opciones a buen precio, además de que tienen políticas interesantes como la garantía de de igualar las ofertas que puedas encontrar en otro lado y cero tarifas por cambio o cancelación.

Donde sea que reserves, asegúrate de tener toda la información respecto a las amenidades del lugar, como los horarios de desayuno y si está incluído o no. Algunos hoteles cobran altas tarifas por el acceso a wifi, si tu plan de viaje incluye un poco de trabajo en el camino esto puede ser un problema, hoteles sin wifi gratis son mejores si lo que buscas es desconectarte del mundo y relajarte.

Recuerda que planear puede ser muy divertido y reservar hoteles con tiempo es lo más importante para elegir sin estrés el hospedaje perfecto y obtener las mejores tarifas.

Cómo disfrutar al máximo las vacaciones

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Dicen ciertos autores que la producción es la base de la autoestima. De ahí deriva la importancia del trabajo: en la medida en que el ser humano se mantiene laborando puede producir valor tanto para sí como para la sociedad y, por ende, se siente bien. Sin embargo, como nada en exceso es bueno, resulta necesario interrumpir periódicamente el trabajo pues de no hacerlo puede verse gravemente afectada la salud. Según la Biblia, hasta Dios descansó el séptimo día después de la creación.

Dicha interrupción de la faena, está dada justamente por las vacaciones, que tienen una suerte de efecto catártico sobre los individuos, pues les ayudan a liberarse del estrés que puede llegar a producir el trabajo diario al hacer un cambio momentáneo de ambiente y rutina. Ahora bien, aunque suele suceder que ciertas personas empleen sus vacaciones para realizar diversos quehaceres personales sin salir de su ambiente habitual, lo ideal es que vayan a un lugar diferente para cambiar de rutina y conseguir así un verdadero descanso.

Tomando en cuenta lo anterior, resulta útil saber cuáles son aquellas circunstancias que han de considerarse para disfrutar al máximo las vacaciones, que son las siguientes:

En primer lugar, definir qué tipo de destino corresponde mejor con la personalidad del vacacionista.

  • ¿Qué tipo de vacaciones disfruta más?
  • ¿Le gustan más los climas fríos o los calientes?
  • ¿Prefiere la playa, la montaña o la ciudad?
  • ¿Es del tipo de personas que prefiere acampar o alojarse en un hotel?

Si es de las personas que prefiere un hotel ha de determinar también si desea –y puede permitirse- alojarse en un hotel de cinco estrellas, con todas sus comodidades, o bien tomar una opción más modesta.

Determinar esta información resulta capital para poder planificar las vacaciones adecuadas para cada persona, pues aquello que a los ojos de algunos configuraría la mejor experiencia de sus vidas, pudiera resultar una pesadilla para otros. Por ejemplo, hay quienes disfrutan el turismo de aventura, dónde suelen haber pocas comodidades y prevalece el contacto con la naturaleza; como hay personas cuya idea de descanso es alojarse en un hotel con piscina y hacer compras; también hay gente que prefiere ir a un sitio retirado del trajín citadino y quienes consideran el silencio y paz de un lugar así sencillamente insoportable, como suele ser el caso de la gente joven. En fin, como reza el refrán: “Entre gustos y colores no han escrito los autores”.

En segundo lugar, han de indagarse las exigencias particulares del destino deseado.

¿Queda en el mismo país donde reside el vacacionista? De ello dependerá que necesite o no tener al menos su pasaporte vigente y, para ciertos destinos, también una visa, entre otros requisitos exigidos por ciertos países, tales como vacunas, cartas de invitación, etc.

Seguidamente, han de tomarse previsiones en cuanto al medio de transporte necesario para llegar al sitio escogido: ¿Se llega a tal lugar por vía aérea, tren, vehículo embarcación o una combinación de todas estas? En caso de contratar los servicios de transporte prestados por un tercero ¿Cuáles son las condiciones para adquirir los boletos? ¿Pueden reservarse o comprarse con antelación?

En conclusión, tomando en cuenta la personalidad del viajero y todas estas variables, cada cual puede planear vacaciones a su medida y así verdaderamente disfrutarlas para tener una desconexión real de su día a día y mantener a tono su salud.